miércoles, 12 de mayo de 2010

FERIAS MERCADILLOS Y SALONES

1· EL SALÓN ME CABREA.

La paso verdaderamente mal. Me veo ridícula buscando algo que nunca encuentro. ¿Novedades? Ya casi ni voy en busca de ellas porque te las encuentras antes en las tiendas. ¿Amigos? No se buscan, te los encuentras. ¿Firmas de autores? Puede. ¿Fanzines? Siempre, aunque cada vez me resulta más difícil concentrarme en sus puestos. ¿Exposiciones? Mmmm, demasiadas pocas veces. ¿Vídeo-juegos? ¿Karaokes? ¿Duelos de dibujo en pantallas super-chulas? ¿Muñecos?... No busco nada de eso en una feria del cómic, pero sí encuentro cada vez más complicado hallar un poco de organización. Pero no me refiero a la organización en sí, sino a que esté todo organizado de diferente manera.

Entiendo que dotar de personalidad a un evento de este tipo es algo a lo que no se llega de un día para el otro, pero ¿de un año para el otro? Sí, si se tiene una visión autocrítica del asunto. El día que desde la organización comiencen a hacerse las preguntas adecuadas (que comienzan siempre con la escucha del visitante, de los autores, de las familias, adolescentes y niños que asisten cada año al Salón) entonces se estaría avanzando hacia un cambio.
A mí particularmente me resulta muy agradable visitar el Salón Francés (Angoulême). Me resulta práctico y lúdico. Tanto el sistema de "burbujas" para definir cada sector de la amplia variedad que existen en la industria del cómic, como la implicancia de su ciudad en esos pocos días dedicados al mundo y submundo de las viñetas, dibujantes y guionistas.


2· REORGANIZARSE


Re-organizar el Salón del Cómic de Barcelona me parece ya un hecho que hay que abordar, porque es cada vez más un Carrefour que un Salón del Cómic. Y no sólo por su estructura en sí, sino por la frialdad del lugar de acogida: un recinto ferial que hoy acoge al cómic y mañana un salón de coches y pasado uno de hoteles, no ayuda.

Cada vez se me hace más evidente esto. Entiendo todo el esfuerzo que supone hacerlo, pero noto un estancamiento enfermizo (al menos a mí me da dolor de cabeza) y creo sinceramente que asociarse a gente con ideas puede resultar lo más positivo. No siempre hace falta muchísima pasta para hacer cosas sencillas y agradables. Con el mismo dinero destinado a este evento anual (por otra parte, de los más importantes del mundo) y buenas ideas, otro FICOMIC puede ser posible: más lúdico, sí, pero no necesariamente por agregar más video-juegos (los que están ya son suficientes, tampoco es el núcleo de la feria, va de cómics), mejor definidas las zonas y las distintas categorías en torno al cómic (algo como: zona fanzine, zona independiente, zona súper-héroes y zona grandes editoriales).
En este sentido, destaco especialmente el que hayan incluído música en directo. Aún no está bien llevado el asunto y no se le dió una importancia adecuada a la iniciativa, pero he encontrado que la apuesta -unida a una exposición muy acertada alrededor del rock, las viñetas y sus autroes- fue muy acertada.


3· EL SÚPER

Por último: especial cuidado a los visitantes, es decir, si la feria va a seguir siendo esto que es, entonces que no se cobre entrada. Uno entra al Carrefour predispuesto a hacer compras, busca ofertas y se deja llevar -carro en mano- a través de los pasillos buscando una ganga y todo ello sin pagar entrada. Dejar que el acceso sea libre ayudará a que vaya más gente y sobre todo en tiempo de crisis (una entrada a 6 euros para un adolescente, es mucha pasta y para una familia con uno, dos o tres hijos, ya ni hablar).
Estoy segura que si no se cobra entrada, superarán las cien mil visitas de cada año (por otra parte, una cifra que ya resulta inquietante por lo recurrente) y además incrementarán las ventas.

El Salón se merece otro sitio, un lugar que ayude a definirlo acorde a su importancia.
Estoy segura que existe otra localización que albergue de manera más cálida a este Salón, para que cada vez sea menos un mercadillo y más un festival, en el que nos encontremos con sorpresas y novedades en serio y las podamos disfrutar con los amigos y la familia.



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